El Consenso en el PRM: Entre la Estrategia Política y el Rigor Estatutario

El consenso es el instrumento no estatutario que las máximas autoridades del Partido Revolucionario Moderno (PRM) escogieron prima facie para armonizar la renovación de los cuadros dirigenciales. Este método busca mitigar fricciones internas que pudieran ser capitalizadas por la oposición y se sustenta en el éxito electoral que el partido experimentó tras el proceso de 2022, bajo esta misma premisa, disuasiva y presuntamente. 

​Con este propósito se creó la Comisión Nacional de Consenso (CNC). Sobre su gestión, es preciso señalar dos puntos críticos:

​Primero: La CNC ha incumplido el mensaje de realizar reuniones individuales con los aspirantes de cada municipio. En su lugar, se han limitado a encuentros colectivos de carácter provincial, como ocurrió en el caso de Azua.

​Segundo: han permitido la narrativa de que está decidido que, de no lograrse el consenso, el método de elección definitivo sería la Convención de Delegados. Esta filtración genera suspicacia ya que, en teoría, dicho mecanismo favorece a quienes participaron en el proceso y posterior instrumentación del Acta de Asamblea Constitutiva de la Convención Nacional de 2022. En consecuencia a eso, algunos no ceden por estar escudado en esa estructura que le proyecta una mayoría que podría no ser tal.

​De su lado, cuando afirmamos que el consenso carece de virtualidad estatutaria, es en razón de que los estatutos son taxativos. La normativa interna establece que la elección de cargos directivos debe realizarse exclusivamente mediante: el voto universal, directo y secreto de la militancia; la convención de delegados o la asamblea de dirigentes.

​Todo lo anterior exige el mayor de los cuidados. Si bien el consenso es estratégicamente conveniente y la Convención de Delegados surge ruidosamente como alternativa, en este segundo escenario el despertar de nuevos liderazgos pudiera quedar diezmado. Asimismo, la tesis de que el PRM es un partido democrático y participativo, pudiera verse comprometida, y lo peor, dejando el proceso vulnerable al cuestionamiento posterior de los "padroncillos".

​Finalmente, aclaramos que no estamos en contra del consenso; por el contrario, lo favorecemos. Los números están ahí. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que la realidad es diferente en cada territorio. Por tanto, las recomendaciones que emita la CNC o el Partido, en lo adelante deben ir en sintonía con un relevo necesario: quienes ostentan cargos, en función de sus desempeños, deben ser los primeros en estar dispuestos a ceder de forma proporcionada, especialmente en aquellos lugares donde resultados del 2024 fueron cuestionados y donde existe un nuevo liderazgo comprometido y comprobado en otros compañeros.

Por; Janser Martínez

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