Se necesitan tres valientes en el momentum del PRM
Contexto:
Las máximas autoridades del Partido Revolucionario Moderno (PRM) concluyeron que no es posible, o al menos conveniente, hacer uso de las vías estatutarias claras para elegir a las nuevas autoridades de la organización.
En razón de lo anterior, determinaron que será la Convención Nacional la que confirmará o no su propuesta de extender el plazo a la actual dirigencia del partido.
Entiendo que la alta dirección concluyó que, de todas las opciones, esta —tenga o no virtualidad normativa— resultaría la menos gravosa para la organización, así como para los venideros torneos y el desempeño electoral.
Se que una gran parte de los PRMEISTAS verá esta decisión como atinada, otros no opinarán al "no tener afectación lineal" o aspiracional; pero otros, con justa razón y por principios, válidamente se quejarán.
Lo que sí queda claro, y las máximas de la experiencia lo confirman, es que en política se hace lo que en apariencia conviene. Ahora bien, si la propuesta de extensión de los mandatos prospera (perogrullada conclusiva), los tres valientes deben:
a. Proponer un régimen de inhabilitación transitoria: Establecer mediante norma que las actuales autoridades beneficiadas con la extensión de sus mandatos queden inhabilitadas para postularse en el próximo proceso interno a los mismos puestos que hoy desempeñan, o a cualquier otro de dirección equivalente. Deponer y sacrificarse debe ser de todos.
b. Promover la reforma del calendario electoral interno: Modificar los estatutos del partido para que las elecciones de las autoridades dirigenciales se celebren obligatoriamente al año siguiente de los comicios presidenciales y congresuales. Con esto se evita la peligrosa cercanía de la renovación interna con la selección de candidatos a puestos de elección popular, tal y como ocurre en la actualidad.
c. Exigir el blindaje y fortalecimiento institucional: Impulsar una auditoría integral y el fortalecimiento de los procesos y registros del partido. Es imperativo subsanar algunas inconsistencias en los "padroncillos" o actas resultantes de los "consensos" realizados en la convención interna del 2022.
Al final, cuando la fidelidad al partido, a los compañeros y a los estatutos se subordina a la conveniencia del momento, la pasividad se convierte en complicidad. Debemos tener mucho cuidado; hay que recordar que no hay deuda que no se pague ni plazo que no se venza.
Por; Janser Martínez
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