COINCIDENCIAS DE LAS VISITAS A LOS PUEBLOS DE BALAGUER, HIPÓLITO Y DANILO
Como
de costumbre, todos los presidentes de la República, o al menos, en los que me
ha tocado vivir con cierto juicio, se han paseado en el ejercicio de sus
funciones visitando pueblos. Es así como interactúan de manera directa con un
sector de la población que tiene en común el ser de los más desposeídos de la
clase poblacional, los que brincan y saltan por ver y hacer algún contacto con
el presidente y evidentemente, hacerle alguna solicitud o pedimento que en la
mayoría de los casos, entiendo, quedaba en el vacío.
Es
así como, Balaguer inauguraba barrios donde entregaba casas, porciones de
terrenos y muchas bicicletas a los adolescentes, lo cual creaba un gran
reperpero; y ni hablar de la inmensa cantidad de guardias y policías apostados
cada metro y medio de cada avenida, calle, callejón o montaña donde él estaría.
Hipólito, hacía cuentos y chistes que llenaban de sonrisas a los de él y a los
no de él también; en cada municipio encontraba un canchanchan que logró cuando
era Ministro de gobierno por los 80s. Leonel Fernández pronunciaba discursos
que nadie entendía, pero igual todos aplaudían y decían que era el As de la palabra
y por ende lo endiosaban. Danilo le puso un nombre y las llamó “visitas
sorpresa”, donde escucha a los pobres y a los no tan pobres; y dejaba uno que
otro proyecto a desarrollar; y lo que nunca faltó: un fotógrafo para hacer la
foto en el momento preciso. Basta recordar la foto del “salto al charquito”.
Los
que conocen de aquellos tiempos y están al tanto de estos, podrían asentir o
disentir conmigo, en todas o en algunas de las coincidencias siguientes: 1ro.
Que quienes los recibían, fuera de sus correligionarios, eran personas muy
pobres y de grandes necesidades; 2do. Que calles, callejones y avenidas, que
estaban sucias y llenas de hoyos y piedras eran acondionadas para que el
mandatario no se enterara de su mala condición o quizás para que no sintiera lo
lastimoso que era pasar por allí; 3ro. Que si llevaron alguna cosa, cual sea,
era con el dinero del pueblo, aunque ellos y la población creían que era un
favor que les hacían, ya que los primeros entendían que el Estado era de su
propiedad.
Sin
embargo, la más grande coincidencia entre todas sus visitas, es que no fueron
ni han sido resueltas ninguna de las necesidades más básicas del pueblo
Dominicano, mas sí han incrustado en los cerebros de los que opinamos por la
sugestividad de quienes usan los micrófonos, dado a la mala educación que
tenemos, de que ellos han salvado al pueblo de la miseria, cuando lo que han
hecho es sumirlo más.
Con
la invitación a reflexionar, concluyo con el título del poema que se le
adjudica al poeta Martin Niemöller “Primero vinieron…”
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