PERALTA, MUNICIPIO SIN DOLIENTES
Recientemente
el Presidente de todos los dominicanos inauguró el puente que cruza el río Las
Cuevas el cual está ubicado entre los municipios de Padre Las Casas y Guayabal.
Conforme a la constatación visual de las fotografías publicadas en medios de
comunicación y redes sociales, se observa que muchos fueron las autoridades
provinciales que asistieron a la misma, lo que indica la importancia de la
obra; y el compromiso asumido y expresado en acciones de los munícipes de esas
comunidades.
Lejos
de ese puente del río Las Cuevas en Guayabal y más cerca del Palacio Nacional,
casa oficial del Presidente de la República y a unos tres kilómetros de la
Gobernación provincial inicia la carretera que conduce al municipio de Peralta
y a otros Distritos Municipales de la zona, sin embargo, esta carretera
presenta algunos tramos de delicado tránsito por su mal estado y a la vez se
convierte en un trayecto peligroso para las personas que lo recorren, porque se
exponen a ser víctimas de ataques de desaprensivos. Ya he escuchado rumores.
Sin
embargo, esta situación está invisibilizada por “nuestras autoridades
provinciales” que sólo vienen a Peralta a hacerse fotos, recitar un discurso
barato y demagógico, hacer dos o tres cuentos para que algunos rían y aplaudan
involuntariamente, pero lo peor, el pueblo dice muy poco “esta boca es mía”. No
reclama ni exige nada.
Varias
décadas es el tiempo prudente que se puede anunciar por el que se está
necesitando encarecidamente la construcción del puente denominado “Puente de
Cascajal”, valga decir, que en el susurro de la complicidad omisiva al NO alzar
la voz, se ha escuchado que varios gobiernos han pagado su construcción más de
una vez, pero ni más ni menos, estamos sin puente. Si llueve con cierta
intensidad podríamos quedar incomunicados. Pero eso no se queda ahí, siendo un
municipio con ciertas costumbres gallísticas, inaplicamos la frase “al gallo
que no da, le dan”, y de ahí que el mismo Estado destruye unas decenas de
metros de asfalto próximo a la entrada de Azua, pasan los días, los meses, los
años, las promesas y demás, y no nos la construyen ni reparan. Pero como
tenemos incrustada aquella frase filosófica de que “aquí na’ e’ na”, seguiremos
sin dolientes, con seres que sólo les interesa cobrar un cheque, para luego los
días próximos a las elecciones comprar voluntades y crear corrupción e
impunidad.
Felicito
a los Guayabaleros, los felicito de todo corazón; no sé si será el hambre, la
mala educación o la falta de oportunidades, quizás tampoco sea el caso, pero
André Malraux dijo que “la gente tiene los gobernantes que se le parecen”.
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