LA NUEVA AUTORIDAD DE LA OFICINA NACIONAL DE DEFENSA PÚBLICA
La Oficina Nacional de Defensa Pública
(ONDP) es la institución del Estado que tiene como llamado constitucional
ejercitar el derecho de defensa de toda persona imputada de un ilícito penal y
que no tenga recursos económicos para satisfacer los honorarios de un abogado
privado o por cualquier causa no esté asistida por un togado.
En definitiva, la nueva autoridad llegará a una institución fuerte que requiere contentar a un personal que requiere sea contentado.
Esta institución, cuyos usuarios
representan más del 65 por ciento de los casos penales de todo el país, tiene
en su haber contar con el visto bueno de aquellos, que de una u otra forma
acuden a solicitar sus servicios, y además, cuenta con el reconocimiento de los
administradores de la justicia y de los que hacen la función de investigación e
instrucción de los procesos.
Sabido es, que en la actualidad, la
ONDP, se encuentra en los preparativos de un concurso para seleccionar la
persona que será designada como director o directora y así, asumir las riendas
como máxima autoridad de conducción legal, técnica, funcional y administrativa;
y la cual deberá desempeñar, en un primer momento, por un plazo de seis años y
podrá optar por un periodo más.
La persona que asuma la función de
director o directora, tendrá la responsabilidad de mantener los estándares que
hasta ahora exhibe la institución. Sin embargo, en las actuales circunstancias,
si bien encontrará un personal técnico fuerte, capacitado y con vocación de
servicio, también tendrá que contentar a su producto más importante: los
defensores públicos, quienes en los últimos meses han hecho algunas exigencias;
y a la vez, expandir los servicios a todo el territorio nacional con la
creación de más oficinas para satisfacer las demandas del servicio en algunos
Distritos Judiciales.
La nueva autoridad que asuma el cargo,
para dicha o desdicha, encontrará una Asociación de Defensores Públicos, que a
justa razón, está reclamando mejoras salariales y condiciones laborares más
armónicas con la creación de un proyecto de vida, que les permita mantenerse
ejercitando la función de defensor o defensora público con vocación de pensión
y así evitar las miradas a otras instituciones, públicas o privadas, que
anhelan ver las hojas de vida del personal de carrera de esta institución.
Como nueva autoridad, deberá analizar
la carga laboral del personal técnico, estudiar para simplificar las labores
administrativas de los defensores y defensoras públicos para lograr mayor
concentración en lo práctico. Tendrá que abrir más concursos para defensor y
defensoras públicos; y evitar los recurrentes concursos para abogados
contratados.
En definitiva, la nueva autoridad llegará a una institución fuerte que requiere contentar a un personal que requiere sea contentado.
Escrito por; Janser Martínez
janserm29@hotmail.com
http://www.pinceladasglobales.com/la-nueva-autoridad-de-la-oficina-nacional-de-defensa-publica/
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